Por qué deberías montar tu tienda de e-commerce ahora (si aún no la tienes)

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Vamos a centrarnos en el caso más habitual que se plantea: Tienes una tienda física (o vas a abrirla) y quieres vender por internet.

Ahí van unas cuantas reglas de oro para empezar a vender online:

Crear y diseñar una tienda online:

Diseñar una tienda online recuerda: estás dando tus primeros pasos en el e-commerce. Todavía tienes mucho que aprender sobre cómo vender online.

Hay una buena noticia: las webs minimalistas están de moda. Mira cómo es la de Zara. Fondo blanco, buenas fotos y sin absolutamente nada que distraiga de lo que quieres vender, que es tu producto.

Con CONTPAQi® Wopen y WooCommerce tienes opciones para montar tu tienda online (si es sencilla) usando plataformas en la Nube.

Como en cualquier tienda: Si no te ven, no vendes

Que te vean en internet significa tener un plan de marketing básico. Tendrás que combinar la presencia en las redes sociales con la publicidad de pago, aprender (o contratar a alguien) sobre SEO y posicionamiento y saber interpretar los resultados de Google Analytics.

Tendrás que familiarizarte con cosas como social media plan, inbound marketing, planificar bien tus contenidos, abrir un blog y hacer vídeos, muchos vídeos, que es lo que triunfa.

Integra online y offline.

Lo que quieres es vender, da igual el canal. Y para eso tienes que tratar al cliente igual en todos los canales de venta. Si crees que una tienda online es un «complemento» de una tienda física, vas derechito al hoyo. Una tienda online es abrir-otra-tienda a todos los efectos. Si prefieres vender en la tienda física, como muchos comerciantes me han dicho, «porque en internet tengo que vender más barato y eso me quita clientes a la tienda física», entonces NO montes una tienda online.

Si realmente crees que con el e-commerce puedes expandir tu negocio y llegar a donde no llegarías con tiendas físicas, entonces toca dar el siguiente de los primeros pasos en tu aprendizaje de cómo vender online:

      1. Integra tu tienda online y la física. Deja que la gente visite tu tienda y luego compre online, o viceversa.
      2. Facilita la permeabilidad entre ambos canales.
      3. Que la gente encuentre lo mismo, la misma atención, los mismos consejos, las mismas posibilidades de comparar y decidir en una y otra.
      4. Haz que tu tienda física y tu tienda online sean una sola.

El e-commerce es una carrera de fondo si eres pequeño.

Ten claro en qué carrera compites y con quién. Si eres pequeño, no puedes ser velocista, tienes que correr maratones. Simplemente no tendrás recursos para otra cosa, lo cual no es necesariamente malo.

Las estadísticas, y afortunadamente tendrás muchas disponibles, no mienten. Si algo no funciona, prueba otra cosa. Explora modelos de negocio alternativos. Innova, incluso a nivel local. El público de internet adora las innovaciones y las propuestas originales, incluso locas.

Ser pequeño tiene desventajas, qué te voy a contar, pero tienes una ventaja fundamental: tu capacidad de maniobra es mucho mayor que la de una empresa grande. Aprovéchalo.

Toma en cuenta la Logística

Vender online supone hacer llegar los productos a los clientes lo más rápido que puedas. Y eso cuesta dinero. Tendrás que explorar las diferentes ofertas de logística para e-commerce que hay en el mercado y ver cuál se adapta más a tus necesidades. Este es uno de los primeros pasos en el e-commerce en el que muchos pequeños negocios tropiezan.

Todo depende de la demanda de tu producto y de la exclusividad: si eres un productor de quesos artesanos y ecológicos, es más probable que tu cliente esté dispuesto a esperar más tiempo y a pagar más por el envío que si vendes lavadoras que se pueden comprar en muchos sitios.

No olvides la logística inversa al plantearte cómo vender online (salvo si vendes quesos): el cliente tiene derecho a devolver el producto, y tienes que facilitarle que pueda hacerlo sin que le suponga un costo adicional no asumible.

Este es un breve resumen de los primeros pasos en el e-commerce. Obviamente, hay mucho más.

Una vez tengas una cifra de ventas más o menos consolidada, será el momento de pararse de nuevo, valorar la rentabilidad y planificar cómo crecer. En general, salvo productos muy exclusivos u originales, la venta online es rentable cuando alcanzas volúmenes importantes de pedidos. ¿Difícil? Como cualquier otro negocio. Hace falta trabajo.

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